“La línea abandonada de Concon.
“¿Qué significa todo eso acumulado allí en el lecho de un torrente oscuro, erigido con costos inmensos, al parecer, i ya caido en ruinas?
“—Esas son, nos dijo un dia en que recorríamos este trayecto de la línea, un hombre práctico i de reposado espíritu; esas son las ruinas del buen sentido chileno inmolado en aras del jenio i del capricho ingles.
“I a la verdad que esa voz tenia razon, como a verlo el viajero por lo que rápidamente vamos a contarle.
“Los primeros trabajos de la línea férrea habian sido hechos en los tres meses que siguieron a la inauguración de 1852, esto es, en octubre, noviembre i diciembre de ese año, primero con un grupo de trabajadores inexpertos que no pasó de 300 hombres, la mayor parte mineros, i en seguida por cuadrillas sucesivas que, en octubre de 1853, segun los informes del activo superintendente chileno de la obra, el injeniero don Agustin Verdugo, llegaban a la cifra enorme entónces de 2,400 obreros. No habia llegado todavía la época del gran reclutador de los ejércitos del trabajo, don Enrique Meiggs.
“Estas cuadrillas estaban distribuidas en ocho faenas, a cargo de un mayordomo i a razon de quince peones por cada sota-mayordomo.
“La primera de esas faenas era de la de Cabriteria; la segunda, la de la Hermana Honda; la tercera, la del túnel de Punta Gruesa; la cuarta, la de la Viña de la Mar; la quinta, la de las Salinas, que se daba la mano con aquella por la playa; la sesta, la de Reñaca; la sétima, la de Concon; i la octava i última era la de Tabolango.
“Tal era la direccion sencilla, racional i obvia que el eminente injeniero norte-americano Allan Campbell diera al trazo definitivo de la línea, que desde 1850 habia estudiado en todas direcciones.
sábado, febrero 10, 2007
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