sábado, febrero 10, 2007

UN CAMBIO QUE HIZO LA DIFERENCIA

La línea abandonada de Concon.

“¿Qué significa todo eso acumulado allí en el lecho de un torrente oscuro, erigido con costos inmensos, al parecer, i ya caido en ruinas?
“—Esas son, nos dijo un dia en que recorríamos este trayecto de la línea, un hombre práctico i de reposado espíritu; esas son las ruinas del buen sentido chileno inmolado en aras del jenio i del capricho ingles.
“I a la verdad que esa voz tenia razon, como a verlo el viajero por lo que rápidamente vamos a contarle.
“Los primeros trabajos de la línea férrea habian sido hechos en los tres meses que siguieron a la inauguración de 1852, esto es, en octubre, noviembre i diciembre de ese año, primero con un grupo de trabajadores inexpertos que no pasó de 300 hombres, la mayor parte mineros, i en seguida por cuadrillas sucesivas que, en octubre de 1853, segun los informes del activo superintendente chileno de la obra, el injeniero don Agustin Verdugo, llegaban a la cifra enorme entónces de 2,400 obreros. No habia llegado todavía la época del gran reclutador de los ejércitos del trabajo, don Enrique Meiggs.
“Estas cuadrillas estaban distribuidas en ocho faenas, a cargo de un mayordomo i a razon de quince peones por cada sota-mayordomo.
“La primera de esas faenas era de la de Cabriteria; la segunda, la de la Hermana Honda; la tercera, la del túnel de Punta Gruesa; la cuarta, la de la Viña de la Mar; la quinta, la de las Salinas, que se daba la mano con aquella por la playa; la sesta, la de Reñaca; la sétima, la de Concon; i la octava i última era la de Tabolango.
“Tal era la direccion sencilla, racional i obvia que el eminente injeniero norte-americano Allan Campbell diera al trazo definitivo de la línea, que desde 1850 habia estudiado en todas direcciones.