NOVIEMBRE DE 2005
Vista de uno de los Puentes de Paso Hondo. Hasta hace poco sobrevivió una de las bases centrales, en medio del lecho del estero de Quilpué, a poca distancia de su confluencia con el estero Marga-Marga. Esta basa fue destruida cuando se construyó el Colector de Aguas Servidas, el que cruza el estero aproximadamente en este mismo punto. Para sortear quebradas y curvas de la quebrada por la que discurre estrechado el estero de Quilpué en su tramo inferior, se llegó a construir hasta cinco puentes, de variada envergadura, algunos simples, pero otros tan complejos como el de la fotografía.
La falta de visión y la falta de compromiso con la historia del país, de la Región, de la provincia, han llevado a muchos empresarios, de todas clases y magnitudes, a no mirar más allá de las ganancias y utlidades y con el desparpajo y la indolencia que han demostrado a través de la historia en tristes y lamentables episodios, han hecho tabla rasa del patrimonio cultural, arqueológico e histórico.
En efecto, Esval y las empresas contratistas, al momento de construir el colector de aguas servidas para las comunas interiores, simplemente ahorró material, tiempo y recursos destruyendo la única basa que permanecía en existencia, desafiando al tiempo y a las muchas veces terribles y destructivas crecidas del estero de Quilpué.
Antaño, cuando se construyó originalmente la línea férrea, se destruyó no poco del patrimonio cultural y arqueológico quilpueíno al instalar a troche moche y con la fuerza del mismísimo Estado como respaldo, las vías. Así fue como en el sector de la Avenida El Retiro con Baquedano, por ejemplo, se destruyó a fuerza de dinamita un enorme conjunto megalítico que incluía piedras de tacitas y aparentemente sepulturas aborígenes, no estudiandas en toda su dimensión, pero que alcanzó a documentar, en la medida de sus posibilidades, el doctor Francisco Fonck, siendo su obra el único testimonio que permanece de la existencia de conjuntos arqueológicos pétreos en la mayor parte de la zona.
La piedra removida a fuerza de barrenos y dinamita sirvió para construir las formidables obras de arte que necesitaba el ferrocarril, tales como badenes, puentes, muros de contención (como el de la calle Condell, que ha sido gravemente dañano, en un nuevo ataque contra el escaso patrimonio cultural de la comuna, por los trabajos emprendidos por la ya tristemente famosa IV Etapa) y hasta la implementación de estaciones.
Otros restos de las grandes obras ferroviarias del pasado han sido destruidas por los recientes trabajos emprendidos por la IV Etapa y por Esval al asumir el desafío de la modernidad y la modernización. La modernización de la vía férrea y la modernidad en el tema sanitario han significado daños irreparables y la consolidación de la indolencia hacia el escaso patrimonio de una comuna que sigue siendo la hermana pobre de las comunas costeras vecinas.
sábado, febrero 10, 2007
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