“Los Valencias de Quilpué.
“Esto, respecto del oríjen del asiento indíjena de Quilpué. En cuanto a su población española, viene del oro, esta sangre artificial del linaje humano. Es el último vestijio de los lavaderos de Malga-Malga que ensayó en una batea Diego de Almagro, i en una faena colosal Pedro de Valdivia. Hoi mismo hai cambistas de oro, i ejercen por tradicion de familia este monopolio dos vecinos, hombre i mujer, don Antonio i doña Cruz Araya, ámbos hijos de un viejo comprador de castellanos. Llamábase éste don Estéban Araya, i es todavía afamado en el lugar por su honradez i por su chiste.
“Antes de los rieles, era aquel un lugarejo perdido en los bosques como un nido de cernícalos, i pertenecia a la vasta hacienda de Quilpué, dividida hoi en cinco o seis hijuelas. Fué esta propiedad de la familia quillotana de los Valencias; de modo que en lugar no hai sino dos familias, los Arayas i los Valencias, que se han cruzado i multiplicado hasta formar un pueblo de quinientas almas, no obstante las sangrías…
“Por ésto dijimos ántes que la luna que alumbraba a Quilpué era la «luna de Valencia…»
sábado, febrero 10, 2007
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