“Los bizcochuelos.
“Pero la producción mas jenuina i local de Quilpué es el bizcochuelo, manjar apetecido que, a pesar de ser infinitamente mas abultado que los bizcochos, ha corrido con su nombre en diminutivo hasta Allí-Llai, inundando todas las estaciones del valle.
“Cuando se anunció que el presidente Perez iba a hacer su entrada en Valparaiso por la línea del ferrocarril, en su famoso paseo triunfal de 1862, todas las bateas de Quilpué se pusieron en requisicion con el objeto de formar un arco colosal de aquella sabrosa pasta, debajo de la cual pasaria S. E. En esos años, la presidencia de la República se parecia todavía a los camaricos i mamandurrias de la colonia.
“Ña Merceditas Canelo ha sido reputada la mejor bizcochuelera de Quilpué, i la mejor harina es la que venden por almudes i fanegas don Antonio Araya i su buena hermana i rival de jiro, doña Cruz.
“En cuanto al oro, que precedió como producción local al bizcochuelo, no ha mermado con los siglos.—Abisma i pasma la contemplacion de las minas que por doquiera han dejado en esos sitios las cavas de los castellanos i de sus yanaconas: es una comarca sacudida, al parecer, por un subterráneo cataclismo.
“Tal era, al ménos, el aspecto que ofrecian los campos de Malga-Malga en el mes de julio de 1851, época de nuestra última excursión de proscripto, en las quebradas. Pero esas ruinas de la codicia humana merecen en su propia soledad i abandono una visita por separado.
“El oro existe todavía en abundancia, i en diciembre de 1869, segun una carta del señor Cerveró, que tenemos a la vista, dos hombres lavaron en una semana 45 pesos de metal. «En Chile—ha dicho álguien—no se han acabado los lavaderos sino los lavadores.»
El arco que se ve en esta fotografía conmemora el Arco de Bizcochuelo que construyeron las bizcochueleras de Quilpué para saludar la visita del Presidente J. J. Pérez, con motivo de la inauguración oficial del Ferrocarril de Valparaíso a Santiago. El progreso seguramente lo demolerá para que no afee el moderno trazado ferroviario de la llamada IV Etapa de Merval. La actual empresa ferroviaria no tiene el suficiente tino ni la conciencia histórica como para preservar un monumento de esta naturaleza, ni las autoridades locales han reparado en este monumento señero del pasado de Quilpué, y la comunidad en general es apática a todas las cosas que tiene que defender.
sábado, febrero 10, 2007
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