sábado, febrero 10, 2007

EL TÚNEL DE LAS CUCHARAS, LOS MINEROS Y LOS LLOYD

El túnel de las Cucharas.


“Los cinco puentes de las Cucharas costaron a la empresa, segun datos verídicos, 354,000 pesos, esto es, 27,000 pesos mas que el capital tirado a la playa por darles preferencia, i 224,000 pesos mas que la via permanente que el injeniero Lyon i el contratista don Juan Murphy labraron trece años mas tarde en el flanco izquierdo de la montaña. Ese medio millon fué echado a su turno al fuego, i tomado todo en conjunto, con la costosísima conservacion de esas frájiles obras, hé allí un millon de pesos en leña que pagó Chile por un capricho científico.

“¿Pudo ocultarse al ojo inteligente i esperimentado del injeniero Lloyd la facilidad i baratura del trazado que adoptó mas tarde su sucesor? De ninguna manera lo creemos. Pero es tal el poder de las predilecciones en los especialistas, que si hubiera existido la posibilidad de unir a Santiago i Valparaiso con un suelo puente, ese habria sido el ferrocarril que nos habria legado Mr. Lloyd.

“El túnel de las Cucharas fué abierto a broca i pólvora en 1869 por uno de los contratistas mas honrados, mas modestos i laboriosos que han encontrado las obras públicas en Chile, don Juan Murphy, irlandés natural de Manchester (sic), i que entiende con igual primor el arte de asentar un ladrillo a plomo i el de edificar un puente o la torre de una catedral. Sus últimas obras de albañilería son el puente de Pirque i la torre piramidal del Sagrario, en Santiago. El monto del trato con el fisco por la ejecucion del túnel, fué de 110,000 pesos, entregando la via en estado de colocar los durmientes. El contratista ganó en el pacto 25,000 pesos, pero fué en seguida a ultimarlos en su contrata para la ejecucion del ramal de Allí-Llai a San Felipe, donde perdió en 1870-71 el doble de lo que habia ganado.

“Apresurémonos a agregar que el plano de la torre de la Catedral no es del lápiz del constructor Murphy. Lo es de un hábil arquitecto alemán que ha que someterse al gusto reinante de la época. Antes ese estilo era único—el bonete maulino. Hoi los estilos rivales son dos para los campanarios: el estilo dulce de pasta según el tipo de las Rosas, las Claras, i el Cármen Alto, i el estilo nuga de naranjas, según el tipo de la torre de los Bomberos i de la Catedral….


“Los mineros en los túneles.


“El túnel de las Cucharas tiene 111 metros de estension, i como se labró todo en la roca viva, los mineros avanzaban solo a razon de una pulgada por dia. Con las máquinas perforadoras de San Gotardo introducidas hoi, esa pulgada habria sido un metro.

“Ocurrieron tambien en la ejecucion de este duro trabajo, accidentes dignos de ser recordados como característicos del impasible estoicismo i jenial desprecio por la vida de nuestros mineros, estos zuavos (cuyo traje llevan) de nuestras lejiones carriladas.

“En una ocasion en que cuatro barreteros se habian puesto a conversar en un recodo del túnel, sentándose uno de ellos sobre un barril de pólvora, pasó un quinto minero, i con un brusco movimiento, como para asustar a sus compañeros, ajitó su lámpara de aceite sobre el grupo. El barril estaba abierto, i sin duda una chispa entró por una de sus junturas i provocó una explosión horrible. El que estaba sentado, fué estrellado contra la bóveda del túnel, como una fruta madura que se arroja a una pared, i los demás, incluso el temerario autor del desastre, quedaron mutilados o moribundos.

“En otra coyuntura semejante, encontráronse a medio camino dos mineros que habian prendido sus tiro en opuestas direcciones, i mientras la pólvora «daba la patada,» pidió el uno al otro fuego, acercando su cigarro al que el otro llevaba encendido en su boca. Miéntras débanse ámbos este curioso i rudo beso, estalló el tiro, i por una de esas fatalidades que solo se explican cuando acontecen, una enorme piedra llevó a uno i otro la cabeza, dejándolos muertos en el acto.

“Los túneles del ferrocarril de Valparaiso a Santiago no son sino colosales ataudes de granito en que duermen el descanso de sus titánicas fatigas los obreros de fierro que los labraron… i esa luz rojiza que por la noche, al pasar los trenes, reflejan sus frias y silenciosas paredes, no ha sido encendida por el resplendar del reverbero de la máquina veloz: son los mineros difuntos que alumbran como cariátides invisibles el paso del convoi de los vivos!


“«Mr. i Mrs. Lloyd»


“Fuera ya del tunnel de las Cucharas, el tren recorre una comarca accidentada siguiendo la márjen del estero de Quilpué, sin aparecer cosa de particular interes. Pero a la vuelta de una de las frecuentes curvas que ayudan al convoi en su subida, hemos llegado a un lugarejo pintoresco que señalaban hasta hace poco dos palmas, macho i hembra, cual amaba verlas el padre Ovalle, pero una de las cuales, derribada por sacrílega mano hace pocos meses, yace en el suelo, abandonada su consorte a triste e irremediable viudedad. Es ese el sitio en que el constructor de la línea Mr. Lloyd decia a sus amigos i subalternos le enterrasen en caso de morir, como sus dos predecesores Robertson y Maughan. A este poético deseo, los mozos alegres de la línea correspondieron llamando a las dos amorosas palmas Mr. i Mrs. Lloyd.

“¿Cuál es la que ha caido por tierra? A quien corresponde el supersticioso pronóstico?—Lo que es nosotros, deseamos al constructor de la línea, no obstante sus errores de sistema, larga i venturosa vida en medio los suyos.

“Tenemos que recordar aquí el primer siniestro de consideracion ocurrido en la línea, i cuya repeticion el ánjel que conduce las locomotoras por las gargantas de Chile, evita cada dia.